lunes, 25 de abril de 2011

Con el tiempo, te das cuenta de lo que significa perder y para siempre. La gente que un día te miró con mala cara, ahora esta difrutando de eso que tú, puede que ahora estés perdiendo. Empiezas a sentir, como alguien a quien tú no le prestabas la más mínima atención, se volvió infinitamente importante para tí, y ahora, sólo miras el reloj a ver las horas que pasaron desde la última vez que lo viste. Asegurarse de que la verdad esta abierta es totalmente imposible, y tú piensas que sí, bueno. Si piensas eso es porque crees en esa gente. El tiempo pasó rápido, no te dio tiempo nisiquiera a levantarte de tu sillón, para mirar que tiempo hace por la ventana. En un abrir y cerrar de ojos, pasó, lo que tú llamabas felicidad. Que llamo a tu puerta, y tú no le abriste, tuviste miedo, porque podía ser tu peor pesadilla, o tu mejor sueño... Intentaste retroceder, y si no, arreglar un poco tu mente, para darte cuenta de tus errores, que fuiste cometiendo a lo largo de los años. Y será verdad, que cuando uno menos se lo espera, le llega lo que antes parecía irse para siempre, lo que tantas heridas en el corazón dejó. Ya se acerca a ti, esta muy cerca de tu cama, pero ves que primero iba por tu camino, pero luego un desvío que había, le impidió seguir por donde iba. Aprendes a rectificar tu palabra y a no echarle la culpa a los demás por ser así, y te la echas a ti, aunque tampoco tienes razón en eso. Caminas a paso lento, para no espantar a tus actuales amigos, pero eso no te deja alcanzar su paso, y te pierdes. Te pierdes en el inmeso bosque de la desesperación, allá donde sólo tú tuviste el valor de entrar, pero ninguno para salir. Tus amigos intentan echarte una mano, pero tú, queriendo demostrar tu valentía y destreza para salir de aprietos, rechazas su ayuda, que puede que la ibas a necesitar, si no era hoy, pues sería mañana. Te congelas de la tristeza, y sólo el calor y la ayuda de tus amigos podrán calentar ese corazón vacío y helado. Por momentos piensas, que todo fue una inútil pesadilla, y todo volverá a ser como antes, sólo hay que encontrar a una persona que te pellizque, para ver si es verdad o no. Y por otros momentos te dan ganas de llorar, porque sabes que no hay vuelta atrás y sólo una lágrima salada aliviará tu dolor... Tampoco tendrías razón, y si piensas que sí, también puede ser. Porque sólo tú decides las cosas en tu vida, y nadie más. No dejes que los demás hagan tu vida, aprende a hacertela tú mismo por una vez... ¿No te parece que sería lo más bueno, para ti, y para todos..?

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